
Pollo al ajillo
El pollo al ajillo más jugoso: muslos de pollo dorados con abundante ajo laminado, guindilla, vino blanco y perejil. Un clásico de la cocina española de bar que triunfa en cualquier mesa.
10 min
35 min
4
Fácil
Ingredientes
1 kg Muslos de pollo troceados
2 unidades Cabeza de ajos
2 unidades Guindilla seca
150 ml Vino blanco
2 hojas Laurel
2 cucharadas Perejil fresco
100 ml Aceite de oliva virgen extra
al gusto Sal y pimienta
Preparación
Preparar el pollo
Salpimienta generosamente los trozos de pollo por todos los lados y déjalos templar fuera de la nevera 20 minutos. El pollo a temperatura ambiente se sella mucho mejor.
Dorar el pollo
Calienta el aceite en una sartén amplia o cazuela de barro a fuego fuerte. Coloca los trozos de pollo con la piel hacia abajo sin moverlos durante 5 minutos hasta que la piel esté bien dorada y crujiente. Dale la vuelta y dora 3 minutos más. Reserva.
Confitar los ajos
Baja el fuego a medio-bajo. Pela los ajos y lamínalos. Fríelos en el mismo aceite con las guindillas partidas por la mitad y las hojas de laurel. Cocina 3-4 minutos removiendo hasta que los ajos estén dorados pero no quemados (el ajo quemado amarga).
Desglasar y cocinar
Devuelve el pollo a la sartén. Vierte el vino blanco y deja que burbujee 1 minuto para evaporar el alcohol. Baja el fuego al mínimo, tapa y cocina 20 minutos hasta que el pollo esté completamente hecho y jugoso.
Servir
Espolvorea perejil fresco picado por encima. Sirve directamente en la cazuela de barro con pan crujiente para mojar en la salsa de ajo. La salsa es lo mejor del plato: no desperdicies ni una gota.
Receta de Sabor & Estilo · Publicada el 18 de marzo de 2026
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